Ahà estaba él, de incógnito, con su camiseta del Ajax de Ãmsterdam, socorriendo al participante caÃdo. No le importó perder comba: su rival, el de los pies ligeros, necesitaba auxilio. Le ayudó a levantarse. Quizá esta vez no terminarÃa entre los veinte primeros, pero habÃa ganado un amigo.